No quiero hacer de esto una respuesta a un episodio innecesario y casi trágico. Me llama sorprende tu inocencia incorporada al lo más profundo del cerebro del supuesto don que reclamas. No soy un seguidor tuyo, aunque admito que lo padezco, pensaba que necesitaba mas desahogo pero se ve que no. Sos un pasado, ya no sos una realidad y eso te duele.
jueves, 29 de diciembre de 2011
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